Chau Buenos Aires (Adiós Buenos Aires) – Dirección Germán Kral

“Chau Buenos Aires (Adiós Buenos Aires)” cuenta la historia de un bandoneonista que, a fines del 2001, está pensando en emigrar a Alemania, y cómo atraviesa aquellos funestos días de finales del 2001 junto a su grupo de amigos con quienes forma una orquesta de tango. Dirigida por Germán Kral (el mismo director de “Un tango más”), y con un elenco de excepción, que encabezan Diego Cremonesi y Marina Bellati, acompañados por Carlos Portaluppi, Manuel Vicente, Rafael Spregelburd y Mario Alarcón, la película tiene como coprotagonistas a la ciudad de Buenos Aires, a la que se muestra como un destino posible a través de una fotografía con tintes poéticos, y al tango, que se enlaza con la vida de los protagonistas a través de sus míticas letras. “Chau Buenos Aires” viene a traer en estos tiempos tan similarmente aciagos para el pueblo argentino, ecos de esperanza de una salida en común que se pudo obrar en aquella crisis.

Diego Cremonesi en el papel protagónico de Julio.

“Chau Buenos Aires” relata los acontecimientos que rodean la decisión de emigrar a Alemania de Julio (Diego Cremonesi) a fines del 2001. El bandoneonista que encarna Cremonesi, atraviesa aquellos críticos días junto a su grupo de amigos (Carlos Portaluppi como Carlos, Manuel Vicente como Atilio, y Rafael Spregelburd como Tito), todos músicos con quienes forma una orquesta de tango. Casi como en un tango “contentos y amargados, valores y dublés”, uno afana para sobrevivir y no en su ambición, otro juega a la quiniela, otro no puede vivir en la impostura, y otro se debate entre ser casi un polizón en un barco a tierras extrañas o quedarse a pelearla. Mientras, entre todos mantienen, como pueden, la orquesta, hasta que van a buscar al maestro Ricardo Tortorella (Mario Alarcón) para intentar recuperar algo del brillo de glorias pasadas, no sólo del tango, sino del país.

De izq. a der.: Manuel Vicente, Diego Cremonesi, Carlos Portaluppi y Rafael Spregelburd.

Entre tanto, el destino, que parece estar poniendo a Julio frente a más de una encrucijada con su decisión de emigrar, lo hace “colisionar” con Mariela (Marina Bellati), taxista y madre soltera, una “mina entera” como la llamarían los tangueros, que llega a su vida para mostrarle que, incluso, en lo que parece una coyuntura sin salida, hay una elección íntima a realizar.

Diego Cremonesi y Marina Bellati.

El director de “Un tango más” vuelve a poner al tango como coprotagonista a través de las letras de míticos tangos como “Vida mía”, “Cambalache” o “Desencuentro”, entrelazándolo con las vidas de los protagonistas, siendo en realidad el talentosísimo Nicolás Enrich el que ejecuta el bandoneón que muestra Cremonesi como protagonista y el gran Carlos Morel el que pone la voz al personaje de Mario Alarcón.

Otro guiño para los tangueros será ver a emblemáticas parejas de tango como los Alonso, Stella Baez y Ernesto Balmaceda, Barbara Ferreyra y Agustín Agnéz, entre otros, bailando en una mítica milonga de barrio, al son de la orquesta que conforman los protagonistas. Este espacio representa todo un símbolo del mensaje de la película, rescatando el valor por antonomasia que tiene la milonga como espacio de encuentro y refugio de una cotidianidad trágica.

Dirigida por Germán Kral, la película recupera con sus escenas el valor de la solidaridad como amalgama de lo común y de la ética como sostén del sujeto en tiempos de derrumbe, una visión humanista de las crisis que no podía llegar en un momento más oportuno que en este diciembre en el que se estrena y en el que, paradójicamente, como si de un pliegue en el tiempo se tratara, muchas de las encrucijadas entonces vividas, retornan.

Conforman ese mensaje esperanzador no sólo las palabras de algunos de sus personajes que insisten en pelear por los propios ideales y en la fuerza de creer en sí mismo para ganar esa pelea, sino las bellas imágenes que muestran a la ciudad porteña como un destino posible y que dan cuenta de la amorosa mirada de su director por esta ciudad.

Flavia Mercier