Puan – María Alché y Benjamín Naishtat, dirección y guión.

La repentina muerte del titular de la cátedra de filosofía en Puan -la sede de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA- toma por sorpresa a Marcelo (Marcelo Subiotto), su natural sucesor, después de dedicarle su vida a esta enseñanza, y lo fuerza a entrar en una lucha feroz con el recién retornado desde Alemania, Rafael Sujarchuk (Leonardo Sbaraglia), tan brillante como seductor, por la titularidad de la cátedra. Una historia cargada de ironía, brillantemente escrita y dirigida en tono de comedia por María Alché y Benjamín Naishtat, que planteaban una distopia con aroma de déjà vu cuando se estrenó en 2023, y que lamentablemente, la realidad hoy, le imprime tintes de documental testimonial.

De izq. a der.: Julieta Zylberberg, Camila Peralta y Marcelo Subiotto, como integrantes de la cátedra vacante de filosofía.

‘Puan’ cuenta la historia de Marcelo Pena (Marcelo Subiotto), un profesor de filosofía en la sede homónima de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, atribulado en su vida diaria fuera de las aulas, llegando tarde a las citas escolares de su hijo por culpa de estrambóticos compromisos profesionales que, como un funambulista, asume para poder llegar a fin de mes.

Marcelo Subiotto en el papel de Marcelo Pena.

La repentina muerte del titular de la cátedra toma por sorpresa a Marcelo, que se ve obligado a defender “el único lugar en el que él es alguien” -según expresa el protagonista-, ante la candidatura que presenta un recién retornado desde Alemania, Rafael Sujarchuk (Leonardo Sbaraglia), tan brillante como seductor, y que declara volver al país en búsqueda de sentido para su vida.

Leonardo Sbaraglia como Rafael Sujarchuk.

Una competencia feroz se desata por la titularidad de la cátedra -brillantemente escrita y dirigida en tono de comedia por María Alché y Benjamín Naishtat- que de inicio parece una lucha entre dos alter egos -muy cercana a la clásica oposición héroe-antihéroe- que se expande al terreno del discurso, a partir de que cada uno de estos dos personajes se presentan enseñando corrientes filosóficas históricamente antagonistas. Por un lado, tenemos a Marcelo quedando un poco al margen de los cambios sociales mientras defiende la arquitectura dogmática del contrato social desde Platón hasta Hobbes; y por otro a Sujarchuk que llega desde la centralidad europea y progresista, a explicar a Spinoza. Tal contraste de puntos de vista nos regala brillantes perlitas de la historia del pensamiento, muy propicias para los debates que la época exige dar.

Alejandra Flechner en el papel de la viuda del profesor fallecido, que interpela a Marcelo acerca de su deseo real en medio de esta lucha por la cátedra.

Finalmente, en un momento, lo real se impone, y ambos profesores se encuentran a sí mismos realizando un viaje al territorio ideológico del otro, y entonces Marcelo enseña a Nietzche en un barrio popular, y Sujarchuk se ve interpelado a bajar sus ideas a la calle. Y así se produce una causa común que los une: la defensa de la universidad del eterno retorno de lo mismo. Gran reconocimiento merece la visión y aguda lectura de la realidad de los directores y guionistas, que hicieron de ‘Puan’ una distopía con aroma de déjà vu cuando se estrenó en 2023 y que, lamentablemente, la realidad hoy, le imprime tintes de documental testimonial.

Flavia Mercier