Belén. Dirección y guión: Dolores Fonzi.

Belén resignifica la palabra solidaridad como una singularidad gemelada, afectividad que despierta en una abogada al escuchar la indefensión que sufren una piba y su familia, sometidas por un Estado sordo y avasallante.

Tradicionalmente, la palabra solidaridad ha tenido mala prensa en algunos círculos progresistas a partir de ciertas lecturas del psicoanálisis que la asocian con la identificación en masa. Sin embargo, aquí tenemos una forma distinta de solidaridad que no produce una igualación por lo idéntico, sino que emerge en la soledad común, al decir del psicoanalista Jorge Alemán. La abogada encarnada por Dolores Fonzi no se identifica con Belén porque ella sea parte de un colectivo ni refleje el discurso esgrimido por éste: su acto da vida a un discurso que, a su vez, da cuerpo a un lazo social latente. Hay algo único, singular en esta historia que, paradojalmente, destella reflejos en el interior de tantas, tantos y tantes. Un grito silenciado en muchas bocas y por eso, tan invocante. Un grito con la fuerza para atravesar lo universal de los prejuicios de clase y de género.

De izq. a der.: Camila Plaate en el el papel de Julieta (Belén) y Dolores Fonzi en el papel de la abogada, Soledad Deza.

La película Belén, dirigida y coescrita por Dolores Fonzi junto a Laura Paredes -y basada en el libro Somos Belén de Ana Correa-, narra el caso real de una joven tucumana que fue detenida y permaneció presa durante tres años acusada de homicidio agravado por el vínculo, tras sufrir un aborto espontáneo, y de la lucha colectiva -fundamentalmente femenina- por su defensa.

Esta cooperación en la lucha no surge de la nada, sino que se sustenta en otros lazos familiares y comunitarios que la hacen posible. Cada mujer que se suma a la lucha por la liberación de Belén, aporta un acompañamiento desde su experiencia y su voz, que se articula en acción política.

Por otro lado, el padre y el marido de esa abogada la apoyan desde una masculinidad no-toda, una presencia discreta y prudente a su lado para proveerle del cuidado necesario para ella y sus hijos, sin imponerse desde un lugar de saber, ni defendiéndola por la fuerza, sino temiendo por ella e, incluso, por ellos.

Protagonizada con gran sensibilidad por Dolores Fonzi (Soledad Deza, abogada), Camila Plaate (Julieta, alias Belén), Laura Paredes (Bárbara), Julieta Cardinali, Luis Machín (el inconmovible juez), Sergio Piña y César Troncoso, la película Belén da cuenta de cómo una trama de afectos puede tener la potencia de transformar la vulnerabilidad en acción política y producir un acto instituyente.

Flavia Mercier